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Paracaídas

Doy el ultimo traspiés, es la cima de la montaña, y todo lo que hago es contemplar el abismo. El deseo inconsciente a la muerte, inherente a la naturaleza humana, esa pulsión que nos controla, nos domina pero más que nada,  la adicción a la adrenalina. Se acerca el suelo, estoy consciente de la caída, todo esto no es más que un presagio,  una epifanía, una revelación, la visión de un futuro mal anunciado. Siento el dolor en cada parte de mi cuerpo incluso antes de tomar la decisión, porque sé que ya tomé la decisión. "El poder está en mis manos",  repito una y otra vez como un mantra, mientras se me eriza la piel de la espalda. Hay maneras y maneras de caer, pero nunca he escuchado de una,  cuya connotación sea alentadora. Así que tomo mi mochila, me preparo para el descenso, y doy un salto al vacío... No hay vuelta atrás. Un premio nobel no hace falta, no salgo viva de esta... ... a menos de que abra el paracaídas. Mientras suena: "You know this whole mess is born ...

Expresión Sagrada

He lidiado con un gran movimiento psicológico los últimos días, he tomado determinaciones fuertes que me han llevado a tener revelaciones y sueños que no se dan con frecuencia. Todo en una condición de aislamiento especial. Por ejemplo, algo que llevo días pensando es que necesito unas vacaciones consensuadas, no un "período-de-no-trabajo". Pero eso no es más que un pensamiento repetitivo y nuevo, relacionado con ciertas ansiedades que me generan mi vida laboral y otros aspectos económicos.

Hoy logré algo que llevaba años postergando, y damn... ¡Me siento la dueña del mundo! Llegué a un estado de concentración épico que nada me movía del sitio, que trabajé 15 horas sin chistar, y disfrutándolo. Escribí este post, porque quiero recordar este día. Soy afortunada porque la vida me dió el incentivo de trabajar mientras aprendo a animar.

Pero, lo que realmente me tocó una fibra sensible se manifestó durante la meditación: Hoy identifiqué lo importante que es para mi ser atendida y retribuida cuando me expreso. Esto se me presentó cuando recordé memorias puntuales con respecto a un tema de mi infancia. De pequeña me fascinaba pintar y dibujar, podía pasar horas entretenida perfeccionando los detalles; una de las cosas que más me hacía expectativa era cuando llegaba el día de la madre o el padre y me tocaba hacerles un regalo en el colegio.

Un año, recuerdo que llegué a casa muy emocionada con el regalo para mi mamá y su debida tarjeta, y este no obtuvo la atención que esperaba. De hecho que más tarde revisando las cosas de mi mamá recuerdo que guardaba mis dibujos arrugados y muchos otros los botaba. Esto es una actitud completamente normal en un adulto cuando un niño hace tantos dibujos, pero para mi sensibilidad artística de niña esto era muy delicado y me rompió el corazón. Para un niño, presenciar que lo que más valora o en la actividad que más brilla es desplazada de esta manera, crea un mensaje muy poderoso en su inconsciente que lo puede dejar marcado y afectar su vida adulta.

Años más tarde - y no es coincidencia, la reparación psíquica - me convertí en diseñadora. Soy muy celosa con mis diseños y me duele cada corrección. Con el tiempo he aprendido lidiar con ello, entendiendo que es parte del rubro.

Con esta reflexión identifiqué lo valioso que es para mí que alguien querido se tome el tiempo de evaluarme y hacer un cumplido, no solo en mi desempeño profesional, si no también desde lo que ofrezco como persona, desde los versos y poemas, las canciones que dedico o recomiendo, hasta mi cualidad afectiva de ser tan cariñosa.

Para mí la expresión es fundamental. Hay muchos que priorizan la acción sobre la emoción y la subestiman. Pero la expresión es mi don, soy una persona con un umbral sensitivo muy alto y para mí es importantísimo decirle al otro cómo me siento y la intensidad de mis emociones. A más de uno he abrumado con esta característica y gran parte de lo que me ha ayudado a canalizar todo esto es el arte. Yo me entrego a esta sensibilidad. Me encanta tener la capacidad de sumergirme en un plano que es solo mío, con mi propio código, - tanto en el arte como en las relaciones - sin embargo esto me ha hecho sentir un poco incomprendida toda mi vida.

Mi expresión (al sentirse atrapada y limitada) activa el arquetipo de mi niña de 8 años que descubre su arte como trastos viejos y arrugados en la mesa de noche de su madre.

Si te amo, si eres mi amigo, o mi familia, entiéndelo, celébralo, disfrútalo: lo vivo cómo una forma de arte y es tan natural para mí como respirar. Para mi, darte un pedazo de eso es un obsequio sagrado. Pero por sobre todas las cosas, presta atención, mírame fijamente, escúchame, y lee cada palabra, cada punto, de vez en cuando interrumpeme y comenta, quizás lanza un "yo también" si así lo sientes, y cuando termine, solo sonríe y dame las gracias. No necesito nada a cambio, ya me diste lo que necesitaba: un escenario para el desarrollo del artista.

Cuando Miranda está sana, Miranda es una fuente de creación que corre sin esfuerzo, Miranda escribe y medita.
Gracias por este día.
De vuelta en mi proceso de revolución humana...❤️



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