Bienvenidos al siglo XXI, donde la gente “old fashioned” se muere solo y con un criadero de gatos.
Este es el siglo de “o te montas, o te encaramas”. Y sí, soy bastante chapada a la antigua, como me decía una amiga en estos días: “¿No puede uno encontrarse al amor de su vida tomando un café?” Yo me reí. Y por mas descabellado que suene, creo que la mayoría deseamos lo mismo. Y más allá de toda la disertación de quién debe tener la iniciativa de acercarse a hablar y que se convierta en un pleito feminista o machista debo aclarar que este es un tema complejo. Es por eso que existen las redes sociales en la vida, para facilitarnos todo ese incómodo proceso.
La interacción con esa persona que te llama la atención está en la punta de tus dedos, solo dale “tap” a la derecha si estás en tinder (O si eres temerario le puedes dar SUPER LIKE) hahahaha solo métete en su Facebook y dale al botón de “Agregar a Amigos”. No suena nada complicado ¿verdad? Estoy segura que después de ese gran paso que representó para ti hacerlo, ya te imaginas casándote con esa persona y teniendo a sus hijos... ¡pues no querido!
Aquí viene la segunda fase de estas situaciones que es conocer a las personas, y créeme cuando te digo que una linda fachada no es todo, esa persona puede ser una guapura, ¿Pero de qué sirve si es un/a cabeza hueca?
Crónicas de Tinder:
La curiosidad mató al gato, y así empezó todo para mí… Admito que he usado Tinder un par de veces en mi vida, y he tenido ciertas experiencias interesantes. Para mis amigos hombres es normal hablar del tema, pero cuando le conversé a mis amigas de esto fue como un tabú, ni ellas me hablaban de eso ni yo a ellas. Me empecé a preguntar por qué las mujeres éramos tan discretas al respecto… A mí me avergonzaba estar en una red social como en plan de “Buscando tipos” y me ponía a pensar que las mujeres que estábamos ahí éramos personas que teníamos algo malo, después de todo, ¿Por qué una persona como yo que tengo el interés de ciertos prospectos que ya conozco en persona, (que me considero linda e interesante) querría conocer a más gente en un lugar como ese que es prácticamente una carnicería? Me respondí: OCIO. Las veces que lo usé me sentía sola también, o quizás esas personas que estaban a mi alrededor nunca me llenaron.
Muchas veces sentí que mis amigas me juzgaban al respecto, pero el usar estas redes con esos fines para mí no me lo tomaba muy en serio. Era un espacio donde desconocidos alimentaban mi ego, lo cual me agradó solo al principio, pues eso no me llenaba. Solté mis prejuicios les hablé a otras amigas más abiertas con el tema y se rieron y me contaron de sus experiencias. Pensé que ellas eran buenas mujeres que no tenían nada de malo ¿quizás buscaban lo mismo que yo? ¿Sentir un poco menos esa soledad? Una de ellas me contó sobre una relación que tuvo con un muchacho que conoció en Tinder. Que le gustaba mucho pero no se dieron las cosas a pesar de que estuvieron bastantes meses saliendo, el tipo como que no quería algo serio si mal no recuerdo... Otra amiga me afirmaba lo mismo, me decía: -“Yo ya no uso más Tinder porque ahí no voy a encontrar lo que necesito, yo quiero que me quieran de verdad”. Y quizás si es cierto que a los hombres que conoces están "Emocionalmente inaccesibles". Tuve también a unos amigos que se conocieron allí y tuvieron una relación de años, les fue bastante bien el tiempo que estuvieron juntos. Y unos conocidos también tienen una relación y siguen juntos. No porque conozcas a alguien por ahí significa que no va a ser el amor de tu vida…
Mis amigos (hombres) me molestaban y me decían que si me encontraban en Tinder, me iban a dar “Superlike”, yo me ponía como un tomate y me reía… Otros tomaban capturas de pantalla a mi perfil y me la mandaban al whatsapp y me decían “Hola vale…” hahahahaha era bastante divertido reunirme con ellos y curiosear como se veían las demás mujeres que estaban en esa red. Cada quien con sus gustos y estándares diferentes, pero algo que me impactó fue la cantidad de “masajistas” mujeres de la mala vida que hay… Incluso transgéneros o transexuales. Hey, no tengo nada en contra de eso, “entre gustos y colores…” el punto es que esta es otra época, ah… y que de paso ese tipo de cosas no te las encuentras si estás viendo perfiles de hombres.
Ahora vamos a la otra parte, lo escabroso… Muchas de las personas en esa aplicación buscan solo sexo, y digamos que eso es la parte normal del cuento. Pero hay cosas demasiado heavys como para pedir a primera vista. (Yo y mi novia lesbiana estamos buscando a un hombre para hacer un trío -sin siquiera conocerse- swingers entre otros relatos salvajes) Me pasó que después de dos horas nada más de estar hablando con un tipo empezó con su estrategia de “SEND NUDES”, por Dios no es cuestión de ser recatada, pero… ¡que desagradable! Al menos finge un poquito más de interés chico… Pero peor aún que eso es que te manden un nude sin haberlo pedido *BLOQUEADO INMEDIATAMENTE*-¿Que clase de pervertido-intenso-necesitado eres?- que de paso, siempre un nude de una mujer será bien recibido (ciertas condiciones aplican) pero HOMBRES, ENTIENDAN: PASEN UNA FOTO SEXY, DE SU TORSO, SU ESPALDA, SUS PIERNAS… NADIE LES PIDIO UNA FOTO DE SU AMIGUITO. GRACIAS, LA GERENCIA. Pero esta bella experiencia tuvo lugar en “Badoo” traducción: el Tinder de la gente marginal. (Sí, yo tampoco sé cómo llegué hasta ahí. No lo intenten en casa).
Okey, como les decía, es válido buscar gente en esos lares con la intención de sexo, siempre y cuando la interacción sea frontal y clara. Una amiga que vive en otro país lleva tiempo usando tinder, y es otra condición. Conoce a puros “gringos-catires-turistas-con-yates” que la invitan a tomar vino y esa cosas fancys hahahahah coye, así si vale la pena conocer gente por estos medios…
Y bueno, una vez que te agradaron 2 o 3 prospectos bien inspeccionados y no levanten ninguna sospecha, pasaron la prueba. Quizás puedas darle tu número y salir por un café. Pero en mi primera experiencia no pasó así exactamente. Por aquellos tiempos era yo una ingenua joven de 20 primaveras y antes de meterme en ese salvaje mundo, ni siquiera hablaba con desconocidos de Facebook. Un día viendo fotos del inicio, veo a un hípster interesante, que no conocía, leí el nombre y me parecía familiar… Por curiosidad le escribí si había ido al mismo colegio que yo, y me dijo que no. Continuamos conversando y una cosa llevó a la otra. Vivía cerca de mí y nos reunimos un día para salir a trotar. Pero ese no es el centro de la historia, solo fue una experiencia, fue divertido y ya… Lo cual me llevó a ser un poco más temeraria y a empezar a curiosear, después de haber sido totalmente mojigata y recatada toda mi vida. Conozco a un tipo en tinder, a los 3 días de hablar quedamos en vernos… y pues, ¿Qué podría salir mal? Si me fue bien con el primer desconocido con este segundo también sería interesante.
Entonces nada, yo me arreglé pensando que iríamos a tomar un café o algo así -que cabe destacar- yo siempre estoy arreglada, y trato de mantenerme casual para una primera impresión. Cuando me pasa buscando él estaba vestido para el gimnasio, y su pinta de “23” no me convencía, cuando le dije para ir a tomarnos el café me dijo -“No. Mejor vamos a dar vueltas en el carro en esta residencia” *Cosa que activó mi alarma interna para “Violador-acosador-asesinos que le saca los órganos a las mujeres”* Me dije a mi misma: - “Bueno, tuviste una buena vida Miranda… Hasta aquí llegaste…” Sin mentirles era la persona más “Dark” y “Creepy” que he conocido… No hacía más que hablarme de su familia muerta y me mostraba puras canciones que componía para documentales. Solo pensaba “WTF?” fingía demencia y hablaba de otros temas para que no existiera un silencio incómodo. Lo más gracioso es que supongo que los dos acordamos no verbalmente, que fue la peor cita de nuestras vidas, porque cuando me dejó de vuelta en mi casa ni él ni yo nos volvimos a escribir más nunca…
Ah, y olvide decirles… No tenía 23, TENIA 31.
-Miranda Spinetti
7/04/2017
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