Quiero encontrarte en un bar, en penumbra... Con cada exhalación el humo de tu cigarrillo desdibuja los trazos de tu rostro. Estás en la mesa más alejada, en una esquina.
Tocan un
smooth jazz. El saxofón le hace el amor a la velada.
Tu vaso de whiskey se derrite entre tus dedos, deja un rastro de agua en cuanto lo llevas a tus labios.
Finjo que no te he visto, estoy en la barra. Llevo un corto vestido
verde leñador de lentejuelas. Me siento y pido un
gin and tonic. Mis converse, levantan sospechas con respecto a mi elegante atuendo...A pesar de ello combinan perfectamente -
¿Será que se está preparando para huir?- eso es lo que deben pensar.
Echo un vistazo al lugar, es puro art deco, parece sacado de una película de los años 20 tipo
"El Gran Gatsby". El ambiente es meditabundo e intrigante, más allá de la música que inunda el lugar solo estamos tú y yo en esa atmósfera.
Cuando me sirven el trago, lo agito ansiosamente con el dedo índice y me lo llevo a la boca
-por poco se me olvida lo que vine a hacer aquí- me digo a mi misma, el ambiente me había tenido consumida hasta ese momento...
Miro al rededor... no ha llegado.
Me apresuro al baño para chequear una última vez mi ego. Parece una buena idea para matar tiempo.
En esta
atmósfera se esta consumiendo el oxígeno, estoy enloqueciendo en la espera. Salgo rápidamente a tomar aire, no soporto el peso de sus ojos delineando mi silueta.
Al salir, lo veo nuevamente, pero no estaba siguiéndome, se había encontrado con alguien más. Estaban discutiendo. Al percatarse de mi presencia a lo lejos, su compañera se molestó aún más. Ella intentó alejarse, pero él la jaló violentamente por el brazo, no la dejaba ir, hasta que inevitablemente se zafó.
Algo lo distrajo, un grito que anunciaba mi nombre al otro lado de la calle. Con una gran sonrisa se dirigía hacia mí éste viejo personaje. Estando más emocionado por verme que yo por verlo a el, lancé una rápida mirada al primer personaje mientras empujaba la puerta del bar para sumergirme en el mismo local con una diferente atmósfera.
Nuevamente en la barra, adoptando el mismo asiento y el mismo trago, su presencia brindaba calidez; bruscamente la selección de música en vivo cambió a un
"Jamming session" de guitarra acústica, tocaban los acordes más melancólicos...
Mientras las notas me ayudaban a distraer las duras palabras, bebía mi
gin and tonic sin premura alguna; no lo noté pero había pasado más de una hora, olvidando que tenía otros asuntos pendientes.
El protagonista entró nuevamente al bar, se acercó celoso diciendo
-"Se nos hace tarde"- tomó mi mano instruyendome a la salida y solo pude decir
-"Adiós"-
Nos montamos en el descapotable y lo abracé mientras arrancaba impulsivamente, apoyé mi cabeza sobre su pecho y brotaron lagrimas negras. No era el cierre que me hubiese gustado dar, pero ¿de que otra manera se despiden las personas?
No volvimos a frecuentar "El Pasado" así se llamaba aquel bar donde nos habíamos conocido, entramos infelices con personas distintas y salimos juntos el y yo, sin buscarlo y sin pensarlo para cerrar un ciclo.
- Miranda Spinetti
Enero 2017
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